La vida no nos prepara para según qué viajes…

 

Desde que nacemos, vamos aprendiendo a vivir, a relacionarnos con los demás, a disfrutar de los nuestros, de nuestro trabajo. Aprendemos a luchar por nuestras convicciones y a defender lo que moralmente nos completa como personas.

El problema es que nadie nos ha enseñado a desaprender las cosas aprendidas, a desconocer a los conocidos ni a olvidar lo que nos han enseñado.

En la Fundación Agustina Campos queremos ayudarte a emprender este complejo camino del que nadie te había hablado hasta ahora, el cual no te imaginabas que te iba a tocar recorrer y del cual aprenderás a desaprender, SIN DEJAR DE QUERER.

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Agustina campos, un ejemplo de intensidad vital

Agustina fue siempre un referente para mi y para mis hermanos. Fue una mujer luchadora, incansable, pertinaz hasta el extremo y generosa hasta el final.

En aquella España de los años 60, cuando la emigración de Sur a Norte era un movimiento migratorio necesario para la supervivencia de las familias de Andalucía y Extremadura, Agustina no se lo pensó dos veces. Con cinco hijos –uno de ellos ciego- Emprendió una larga aventura hacia una tierra nueva. Nadie le explicó lo que le depararía el futuro.

Agustina se instaló con toda su familia en Sant Boi de Llobregat, en una casa muy antigua, sin agua corriente ni calefacción. Allí empezamos todos los hijos a “echar raíces” y a intentar prosperar y mirar hacia delante. Para nosotros era una obligación ya que –pese a que nunca pasamos hambre- éramos muy pobres y teníamos que ser lo más autónomos posible.

Al poco tiempo, Agustina enviudó y se quedó sola con sus cinco hijos. Por suerte, todos ellos ya empezaban a tener sus propias familias –algunos de ellos casados y con hijos- y era una enorme tranquilidad para Agustina.

Pese a que la vida le propinó fuertes golpes y unos cuantos reveses, Agustina siempre los afrontó con vitalidad, sentido del humor y con mucha fuerza. El sentimiento de FAMILIA era lo primero para ella.

Nadie le dijo que al final de su vida la demencia sobrevolaría sobre su cabeza, de una manera incipiente y con pequeños accidentes vasculares.

Murió dando un ejemplo de fortaleza, amor, humanidad y esfuerzo.

Como tributo a Agustina Campos, hemos querido irradiar de su forma de ser y hacer a esta Fundación SIN ÁNIMO DE LUCRO que vela –y velará- por el bienestar de las personas afectadas por la Enfermedad de Alzheimer. Además, es muy importante que el cuidado no sólo se centre en la persona afectada directamente por la enfermedad sino también en la FAMILIA, que fue un valor fundamental –la piedra angular y leitmotiv- durante toda la vida de Agustina Campos.